Zacatecas en la encrucijada: reflexiones humanistas sobre poder y gobernanza
- revista400

- 17 feb
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Febrero 2026
Revista 400 Sustentable
En las sierras zacatecanas, donde la plata forjó historia y ahora la violencia mina esperanzas, la administración del actual Gobernador se le invita a una pausa reflexiva. Guiados por una visión filosófica que distingue poder como mera potestad de la autoridad como saber compartido, este sexenio expone tensiones entre imposición y deliberación, recordándonos que la política sana brota solo cuando el mando se somete al bien común y la libertad ciudadana.
El peso de la inseguridad cotidiana
Zacatecas arrastra una sombra de balaceras entre cárteles rivales, con Fresnillo encabezando la percepción de inseguridad nacional y episodios de homicidios y desapariciones que fracturan comunidades enteras. Protestas recientes de feministas, maestros y trabajadores de salud —reprimidas o tildadas de "politiquería"— revelan un descontento visceral: aprobación en mínimos históricos (42.7% a fines de 2025), nepotismo familiar alegado y relevos constantes en seguridad que no pacifican el terror diario. Humanamente, esto duele: familias en vilo, jóvenes perdidos, un tejido social que pide no dominación, sino escucha.

Del extractivismo al vacío deliberativo
La minería, pilar del 20% del PIB local, acelera sin contrapesos éticos visibles, agravando daños ambientales en un estado vulnerable al cambio climático. Falta deliberación con expertos independientes: cuatro secretarios de seguridad en cuatro años, acusaciones a opositores como Amalia García y una narrativa oficial de "pacificación" que choca con la realidad de paros y rechazo social. En esta brecha, el poder parece acumularse en dinastías políticas, erosionando la soberanía popular que una gobernanza saludable debe nutrir.
Horizontes de mejora: restaurar el equilibrio humano
Para transitar hacia una política más vital, sugerimos caminos sutiles pero profundos:
Consejos deliberativos independientes: Integrar expertos locales y ONGs en auditorías de seguridad y megaproyectos, priorizando prevención y derechos humanos sobre relevos reactivos.
Transparencia viva: Publicar evaluaciones imparciales de violencia y ambiente, abriendo espacios de escrutinio cívico para legitimar decisiones con saber colectivo.
Cohesión social prioritaria: Invertir en educación cívica, apoyo psicosocial para víctimas y equidad de género, reconociendo protestas como voces válidas, no obstáculos.
Diálogo sobre extractivismo: Co-diseñar políticas mineras con comunidades y academia, equilibrando economía con sostenibilidad ambiental y humana.
Al final, una gobernanza auténtica no impone, sino convoca: somete la potestad al saber reconocido para que florezca la libertad compartida. Zacatecas, con su arraigo humano, merece líderes que escuchen antes de 2027.
¿El giro llegará a tiempo?
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